Rafa Lorente

A.Suescun

24 de noviembre de 2020

¿Qué queremos?

Sigo y seguiré pensando dentro de mi cabeza, una y otra vez, que las carreras de caballos si quieren tener en el futuro algo de continuidad en España habría que trazar un plan a corto y a largo plazo. Aparte de las situaciones utópicas o fantasiosas que me puedan surgir, el primer paso sería responder a la siguiente pregunta, ¿Qué queremos? Más concretamente, ¿Sabemos lo que queremos?

Tengo mis enormes dudas la verdad de saber cuál o cuales son los objetivos que perseguimos para el futuro. Si las carreras de caballos quieren seguir vigentes en España dentro de unos años, está claro que necesitamos conseguir más aficionados que en la actualidad. Hasta ahí, creo que todos estamos de acuerdo. Pero, ¿Qué queremos crear aficionados a las carreras de caballos o apostantes a las carreras de caballos? Ese es un bonito debate, no me cabe ninguna duda. 

Yo personalmente me considero aficionado a las carreras de caballos. Simplemente. Y dentro de esa afición que tengo entran aspectos como: vivir (a mi manera) el día a día de este deporte; ver las compras realizadas en las subastas; interesarme por la labor que se lleva a cabo en las yeguadas; seguir, con mayor o menor intensidad, las carreras de aquí y de otros países; disfrutar de la figura del caballo como animal… ¡Ah e igualmente apostar algún euro de vez en cuando! Eso sí, sinceramente para mi el apostar es un punto secundario en mi manera de vivir el mundo de las carreras. Podría perfectamente seguir, acudir y disfrutar de las carreras sin apostar.

A su vez, no voy a discutir el hecho de que probablemente sin apuestas, al menos en España no habría carreras. Hay que tener siempre en consideración toda la cantidad dinero que genera el tema de las apuestas en el sector del turf. Sin embargo, si algo me enseñaron mis padres de pequeño, cuando empezaba a gustarme el mundo de las carreras fue: “Apostando a caballos nadie se hace rico”. Es un consejo que me dieron y que les agradezco eternamente. Además, probablemente sea la primera frase o recomendación que les daría a mis hijos, si es que alguna vez los tengo y los llevo a un hipódromo… Me parece fundamental tener claro ese punto de partida. Por lo contrario, siendo sinceros, estás mintiendo a la gente. Podrás ganar dinero apostando a los caballos sí, pero asimismo podrás perderlo y seguramente tu saldo finalice siendo negativo.

Una vez, recuerdo haber leído una frase que se le atribuía a Fernando Savater y me parece muy oportuno para el caso. El filósofo decía: “yo apuesto poco porque si uno apuesta mucho no ves la carrera, ves tu billete corriendo por la pista”. Poco más que añadir a esas palabras… El apostar por algún determinado caballo te puede evocar a no fijarte en otros aspectos o detalles singulares de este deporte. Y puede ser que ahí radique un momento clave en el que se pierde un aficionado y se gana un apostante o viceversa. 

Un apostante cuando pierda, pierda y vuelva a perder; echando una y otra vez a la basura sus boletos, seguramente no vuelva a acudir a un hipódromo. Cambiará de deporte y se dedicará a otro, olvidándose de las carreras con cierta rapidez. No obstante, una persona que se considera realmente aficionada, es consciente de que a veces se gana y muchas veces se pierde. Eso sí, lo que es seguro es que aquella persona el próximo día de carreras volverá al hipódromo. Claro que esa persona que se considera aficionada apueste algún euro, y tal vez acierte o no el resultado. Aunque lo que seguramente ese aficionado no hará es, estar reclamando constantemente en privado y/o público que X le ha hecho perder dinero en una carrera porque Fulanito le ha montado mal o lo que sea. Es más, esa persona determinada aficionada reflexionará y pensará después de la carrera que en la competición ocurren muchas cosas, ajenas o no, que derivan en que uno u otro gane una prueba.

Por lo menos en mi caso, cuando me enamoré del mundo de las carreras no fue por apostar a uno u otro caballo. Primero, porque era un simple niño, el cual le servía con disfrutar con lo que era la competición y el hecho de ver a un caballo galopando a gran velocidad. Adrenalina suelen denominarlo algunos. Será eso... Es cierto que hacer que a alguien le gusten las carreras o no, no es una ciencia exacta y, además, es fundamental saber a que tipo de persona te estás refiriendo y dirigiendo. Abriendo un paréntesis (y no cualquier paréntesis), no nos olvidemos, y que quede claro, que sin propietarios no hay carreras, y lo más probable es que esos dueños de los caballos sean ante todo aficionados y no solo apostantes.

En alguna conversación privada con un aficionado a las carreras de caballos, de los denominados de toda la vida, me expresó que el futuro de las carreras en España es bastante oscuro. Según él, los aficionados se están perdiendo y se están creando personas que únicamente les interesa apostar a las carreras (alguno incluso desgraciadamente convirtiéndose a posteriori o con anterioridad ludópata). Me gustaría contradecir esa opinión, pero está complicado hacerlo. Buscar la tecla mágica para buscar ese equilibrio entre las dos figuras planteadas está complicada, aunque imposible no es. Alguien tendrá que descubrir el cómo. 

Si alguien me preguntase qué haría yo, le respondería de un modo muy sencillo: crear aficionados. Así parece sencillo, pero no lo es… Lo sé. Aunque lo primero que le diría a aquella persona que se quisiera hacer aficionada o sin más interesarse por las carreras sería: “con las carreras no te harás rico”. Repito, un consejo que a mí me lo dijeron en su momento y creo que lo interiorice a la primera. Después de decirle esto a esa persona novel, estaría dispuesto a enseñar, dentro de mis posibilidades, todos los entresijos que tiene este deporte, incluso el cómo apostar si hace falta. Pero lo que tengo claro es que a esa persona no le enseñaré única y exclusivamente, el cómo apostar. No es mi estilo, pero es que tampoco creo que es el método de hacer afición, sino que puede ser el modo de hacer otro tipo de personas…

Todo lo expuesto insisto es mi humilde opinión. El debate seguro que seguirá en pie y habrá mucha gente en contra de lo que he dicho. Asimismo, espero que este texto sirva de reflexión para aquellas personas que se tengan que ocupar de crear aficionados para un futuro inmediato y lejano. Una cosa está clara, nos faltan aficionados a las carreras de caballos. Apostantes, me da a mí que hay de sobra. Algo habrá que hacer… 



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