Foto de archivo de Pineda | Rafa Lorente

A.Suescun

11 de diciembre de 2020

Año agridulce para el turf andaluz y sus aficionados

Si tuviéramos que hacer una clasificación con los distintos lugares españoles que históricamente se han podido relacionar con el turf y que han tenido algún tipo de tradición con nuestro deporte, sin duda alguna, Andalucía debería estar en la parte alta de dicha lista. Asimismo, difícilmente se puede poner en entredicho de que el caballo, como animal, dentro de la cultura andaluza tiene una especial singularidad e importancia. Ya volviendo al mundo de las carreras de caballos, Andalucía es el lugar que en la actualidad más hipódromos o recintos hípicos distintos tiene dónde se compite a este deporte en el territorio español. Por tanto, solo por ese factor, algo de relevancia ya tiene esta Comunidad Autónoma dentro del turf español.

Es cierto igualmente que a pesar de su relevancia geográfica, el año 2020 ha sido probablemente el peor de los últimos años para el turf andaluz. Decimos el peor, ya que a penas hemos podido presenciar competición en Dos Hermanas, así como porque las carreras de Sanlúcar de Barrameda se han suspendido tras muchísimos años haciéndolos de manera ininterrumpida y porque el papel de Pineda ha sido desgraciadamente, una vez más, testimonial. Además, no habría que olvidar nunca ni dejar como simples recuerdos esporádicos del pasado el protagonismo de Mijas dentro de nuestro circuito turfistico. De eso hechos no han pasado tantos años.

El reflejo más triste de todo este panorama es la pérdida de la habitual temporada invernal de Dos Hermanas, además de otras jornadas que tenía estipuladas este lugar durante el año 2020 en otoño. Estas circunstancias se han derivado de cuestiones principalmente económicas, lo que ha traído que las carreras en el recinto nazarí hayan pasado a un segundo o incluso tercer plano. Esta triste decadencia se ha reflejado en que los premios de la pasada temporada invernal no han sido todavía abonadas por la sociedad organizadora a sus justos ganadores y lo que ha traído consigo es que también sus problemas de liquidez no puedan garantizar una nueva temporada, provocando el cierre temporal del hipódromo. Asimismo, a todo ello se le ha sumado hace pocos días, por un lado, el hecho de que se anunciase la entrada del Gran Hipódromo de Andalucía en concurso de acreedores y por otro lado, la falta de materialización del nuevo dueño del recinto, tal y como estaba previsto meses antes en negociaciones con un grupo inversor liderado por Ignacio Rivera. En definitiva, una gestión desastrosa llevada los últimos meses ha provocado este triste desenlace, casi anunciado meses antes. Una pena la verdad, más teniendo en cuenta las ideas y esperanzas que estaban establecidas cuando Roberto Cocheteux (QEPD) estaba al mando del proyecto. Ojalá se recupere este hipódromo próximamente y se resuelvan todos los problemas, ya que no estamos sobrados de lugares así en España, pero el camino a seguir parece más bien negro… Ojalá un servidor se equivoque en ese vaticinio, pero...

A su vez, de un modo indirecto este año las carreras de caballos que año tras año se disputan en la playa de Sanlúcar de Barrameda se han visto suspendidas por el Covid-19. Un traspié triste, porque este año además se cumplía el 175 aniversario de sus carreras. Probablemente las sanluqueñas sean las carreras españolas que a nivel internacional más se conozcan fuera de nuestras fronteras, sobre todo, por su peculiaridad y por el enclave donde se disputan las pruebas hípicas. Por tanto, el hecho de perderlas, aunque sea de manera temporal, solo por un año, es una noticia negativa tanto para los aficionados españoles como en especial para los aficionados andaluces. Incluso son unas carreras que transcienden más allá de lo deportivo como un gran acontecimiento y soporte económico para el turismo de la zona. Este parón, aunque sea, a diferencia del de Dos Hermanas, parece que tendrá su fin una vez finalice o mejore esta situación epidemiológica que estamos viviendo. Que sea pronto, por favor…

Finalmente, en un lugar un poco más escorado tendríamos a Pineda que se limita a un papel testimonial con alguna jornada puntual anualmente dentro de nuestro calendario. Una situación competitiva que no se asemeja para nada a hace unos años cuando había una temporada de invierno y había más jornadas durante el año en el hipódromo sevillano. No me constan las razones por la que Pineda no alberga más carreras al año en España, supongo que serán razones económicas más que deportivas las que provocan esta situación. A la vez, resulta curioso o cuanto menos poco comprensible para mí cómo se puede ver un hipódromo como el de Pineda siempre abarrotado de aficionados y a la contra, ver muchas veces el de Dos Hermanas semivacío, cuando ambos lugares los separan unos pocos kilómetros. Curiosidades que tiene el turf supongo y es que tampoco conozco Sevilla lo suficiente... Por algo será. Definitivamente creo que Pineda bien merece algo más de protagonismo en nuestro turf por su éxito con el público y por su larga historia.

Con todo ello, quisiera dedicar este texto a aquellos cientos y miles de aficionados andaluces al turf. Para ellos, este 2020 no será seguro, el que mejor hayan podido disfrutar de su deporte favorito. Primero, por cuestiones sanitarias que nos afectan a todos y segundo, por cuestiones económicas ajenas a ellos. Parece que las dificultades sanitarias se solucionarán o mejorarán al menos a corto plazo, pero las dificultades económicas, permitidme tener mis serias dudas. Me gustaría equivocarme, aunque lo veo complicado. Espero, en particular, que Dos Hermanas recupere su espacio en nuestro circuito de carreras lo antes posible y no se convierta por desgracia en otro añorado Mijas. La afición andaluza bien merece alguna alegría y puede que la jornada de carreras del día 13 de diciembre en Pineda pueda ser un buen aperitivo para ellos, aunque seguro deje aún la tripa de los amantes sureños del turf medio vacío. 



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