Conchita Mínguez | Foto: Rafa Lorente

R.Lama

01 de septiembre de 2020

La mujer en el Hipódromo. Entrevista a Conchita Mínguez. La voz de la experiencia

Queríamos poner el punto final, por ahora, a esta serie de charlas que hemos titulado “La mujer en el hipódromo” con una persona muy relevante, pero poco conocida por las nuevas generaciones. Relevante, ya que ella fue quién abrió el camino de todas las que han venido detrás, tanto amazonas, jockeys o entrenadoras.

Hablar con Conchita Mínguez es retrotraernos a nuestra juventud. La de ella y la mía. Coincidimos colaborando en la campaña electoral para la Presidencia del Real Madrid de Ramón Mendoza allá por los años del Mundial de Fútbol… Para mí era un auténtico orgullo buscar avales de madridistas con quien veías montando a caballo y luchando llegadas en La Zarzuela. El sueño que nos hubiera gustado llegar a cumplir a muchos de nosotros. En el 82 Conchita ya había ganado 28 carreras. Años, décadas después, otro siglo nuevo, volvemos a coincidir. Con mucho más de la mitad de nuestro camino vital recorrido y con un bagaje en la mochila. Intentaré mostrarles a una auténtica pionera, a una mujer que montó en carreras junto a Claudio, Román o un tal Lester Piggot. Una mujer que fue entrenadora de caballos de carreras y muchísimas cosas más relacionadas con el caballo. Conchita es un miembro de nuestro mundo, el turf, que no podemos permitirnos el lujo de aparcarla en el anonimato. Un diamante de entrevistada que dice lo que piensa y que, si no consigo hacerles partícipes, es sólo culpa achacable a este torpe entrevistador.

Pongamos en antecedentes al lector. Conchita Mínguez nació al inicio de la década de los 60. Su adolescencia y juventud transcurrió en la dictadura. Partiendo de esa premisa se entenderá mejor el contenido de la entrevista y lo luchado y conseguido por nuestra protagonista.

 

Pregunta: ¿Cuál fue tu primer contacto con el caballo? ¿Cómo llegaste al hipódromo?

Respuesta: Con 8 y 9 años empecé a montar en ponys, hacíamos yincanas y demás. Desde esa edad empecé a ir los veranos a Inglaterra y ahí sí hice concursos, saltos. El caso que vi que me gustaba mucho el mundo de los caballos y la competición y con 14 o 15 años fui al hipódromo y empecé amontar con Agustín García y en seguida, entré en la cuadra de Ramón Mendoza. Al ser menor de edad necesitaba muchas autorizaciones y el permiso paterno.

 

P: Tu fuiste primero amazona y luego diste el paso de hacerte jockey. ¿Quién te empujó a tomar la decisión?

R: Sí empecé como amazona porque no había posibilidad de hacerse jockey profesional. Como amazona coincidí con Paula Elizalde, Maribel Baillo, Ana María García y su hermana. Al inicio sólo podíamos montar en carrera de amazonas, no podíamos competir con hombres. Se programaban 4 carreras al año. Imagínate, prepararte, hacer el esfuerzo de ir a galopar mientras estabas estudiando y con el horizonte de montar 4 caballos en competición, en el mejor de los casos. Yo siempre he sido muy inquieta y competitiva. Los veranos me iba a casa de Barry Hills, padre de los gemelos Hills que han montado en España y seguía aprendiendo. Estuve trabajando con entrenadores top en Inglaterra como Cecil, Peter Walwing, Hambury entre otros.

 A mí no me valía con tan pocas montas. Con posterioridad ya se aprobó el que se pudieran montar gentlemens y amazonas en una misma carrera. Pero no. Yo quería ser profesional.

 

P: ¿Cuáles fueron los mayores inconvenientes que te encontraste por ser mujer?

R: Todos. Fallece Franco, se aprueba la Constitución (diciembre del 78) y me voy a la SFCCE a solicitar que quiero sacarme la licencia de jockey profesional. Las risas en Fernanflor se deben seguir escuchando. Que donde iba yo. En ese año yo ya había ganado 10 carreras. No me hicieron ni caso. Volví con la Constitución debajo del brazo y lo mismo. Total, que no me quedó más remedio que contratar abogados, gastarme mi dinero e intentar que se cambiaran las normas de la SFCCE que iban radicalmente en contra de la Constitución. Pues pese a todo no fue sencillo y tardaron su tiempo en darnos la razón y gestionarme la licencia de jockey. Gasté muchas energías para que se reconociera que una mujer en España podía ejercer la profesión de jockey igual que un hombre. Fue muy duro.

La relación en la pista y en el día a día con los compañeros era muy cordial. Me trataban con mucho cariño y no tengo ninguna queja por esa parte. Con los entrenadores tuve más roces.

 

P: Veamos tu palmarés como amazona y jockey. 

R: Pues mi primera victoria es en el año 76 con ARANDINO, un caballo argentino de Gualberto Pérez. Ese año gané 2 carreras. El año siguiente, con LANZAHITA, gané la primera carrera con Angel Penna y para Ramón Mendoza. Era un día que llovía a cantaros. En total creo que como amazona y jockey gané 54 carreras. Es un número que está bien porque como te he dicho antes, al principio montábamos muy poco. Las últimas victorias como jockey fueron con una yegua TRAVIATA en el año 91 en La Zarzuela preparada por mí. Gané en todos los hipódromos, en el Puerto de Santa María, en Sanlúcar, Incluido El Saler en Valencia, que tenía una pista de arena maravillosa. Una pena que se cerrara.

 

P: Ha salido un nombre, el de Angel Penna, que es muy carismático en el hipódromo y con el que tuviste mucha relación profesional. Cuéntanos.

R: Sí, es cierto que he tenido mucha relación con él y me ha marcado mucho. Yo entré en la cuadra de Ramón y trabajé con él y aprendí bastante. Angel estaba muy influido por su padre que tenía un nombre hecho en Francia como uno de los grandes entrenadores de su época. El padre no quería que el apellido Penna se desprestigiara y estaba muy, muy encima del trabajo de su hijo. Te diría que casi a diario. Yo estaba montando y ayudaba en la cuadra, pero mi gran sueño era ser entrenadora de caballos de carreras. Me fijaba y aprendía de todo lo que hacían. Finalmente, cuando Angel volvió a Estados Unidos me fui con él para seguir aprendiendo.

 

P: Tu ultima monta fue en la arena de Madrid con una yegua llamada LA MODELO en el 93. ¿Sabías que esa iba a ser tu última carrera?

R: Era una yegua complicadísima. La monté yo porque nadie quería hacerlo. La entrenaba y yo ya montaba muy poco. Tuve un problema con una cesárea y me impedía montar en condiciones. No estaba pensado que fuera mi última carrera, pero se dio así.

 

P: ¿Cómo ves los descargos que se han aprobado por género?

R: Últimamente nos da por copiar todo lo que hacen en Francia. No estoy en absoluto de acuerdo con esos descargos. Que tiene que haber descargos para los novatos por inexperiencia, por supuesto. Como toda la vida ha pasado. Pero por el hecho de ser mujer, en absoluto. Mucho hemos luchado algunas por ganarnos un respeto y que quién valiera tirara para adelante. Sí, no lo veo bien y no me gusta.

 

P: El siguiente paso fue hacerte preparadora. Quizá el más gratificante.

R: Era la ilusión de mi vida desde que llegué al hipódromo. Empecé con 2 caballos, 1 mío y otro de un amigo y me lancé al ruedo. Me llegaron los caballos de la cuadra Torrejón. Pronto, en febrero del 86 me llegan los caballos que entrenaba Miguel Alonso. En ese año ganamos 19 carreras. He de decir que con la calificación que había en España teníamos GI, GII, GIII y listed. Pues bien, he ganado todos. Se puede decir, porque es verdad según la época en que estábamos, que soy ganadora de Grupo I, II y III. Luego nos penalizaba cuando salíamos al extranjero. Entrené y ganamos con caballos del nivel de ROYAL GAIT, HIGINIO, ENIX, SKYCOLT. Luego en el 91 me llegaron caballos de la cuadra Alborada, de Carlos García Pardo. Ganamos con NAUPLION, RUMBERO, EL BIMBO y fue la época de MELODY SINGER. En el 95 se empezaron a dar carreras de caballos árabes, pero no mezcla con PSI, caballos de pura raza árabe. Era complicadísimo trabajar con ellos. Son inteligentísimos y hay que pedirles todo por favor… Gané 6 carreras con ellos.

 

P: ¿Cómo era el día a día en La Zarzuela? ¿Cómo conciliabas con un hijo pequeño?

R: Era una odisea. Me pusieron a parir, me llamaron de todo. Incluso Paula Elizalde me puso a caldo. Pues yo cogía el capacho con mi hijo y me iba al hipódromo a trabajar. Me ayudo muchísimo la madre de Roberto Montenegro, la mujer de Abel. Ella se encargaba de cuidar de mi niño mientras estaba a caballo. El niño creció bien y aprendió 4 idiomas y tiene una vida próspera. 

 

P: ¿Por qué sales del hipódromo?

R: Gracias a Sarasola. Cuando cerró el hipódromo en el año 96 decidí dejarlo todo. Los caballos árabes se fueron a Francia. Llegué a tener 30 caballos árabes. Los tenía de la Yeguada Ainhoa, Flor de Lis… Fue una pena tremenda. Era tu vida y se te vino abajo de repente. En el momento del cierre podía tener fácilmente 40 caballos en la cuadra.

 

P: ¿Qué hiciste después y qué haces ahora?

R: Pues me reinventé. Me dediqué a criar perros de raza. Tuve un problema importante de salud y ahora ya estoy jubilada. Carlos Rodulfo sacó un proyecto para rehabilitar la escuela de aprendices y oficios. Parecía que iba para adelante, pero se quedaron sin presupuesto y se aparcó el proyecto.

Estuve también como agente y comprábamos caballos en el extranjero. Una compra que hice fue MELODY SINGER para Jacinto Santos, y costó 2.000 guineas. El 100% de los caballos que compre corrieron y ganaron en España. En aquella época que no había redes sociales ni internet era muy difícil seguir a los caballos que querías comprar. Te engañaban salvo que tuvieras buenos contactos, como era mi caso. Comprar caballos en entrenamiento era prácticamente como jugar a la lotería.

También fui comisaria en Antela, en Orense. Salvo handicapper, creo que he hecho de todo.

 

P: Un tema complicado, pero quiero tu opinión ¿Hay machismo en el hipódromo?

R: Pues ni más ni menos que en la sociedad en que vivimos. En mi época que te voy a contar. Si te tenía que acompañar tu marido o tu padre para abrir una cuenta corriente en un banco… Ahora, evidentemente, la sociedad ha evolucionado, pero hay muchos, en el hipódromo y fuera, que se han quedado fuera de esa evolución.

 

P: Como ves la situación de las carreras de caballos ahora en nuestro país.

R: Estoy muy apartada. La pandemia ha hecho mucho daño. La crisis que ya tenemos encima va a hacer que los propietarios inviertan menos por temor. Va a ser una etapa muy dura para el país y por supuesto para el hipódromo.

 

Conchita Mínguez. Contigo empezó todo. Espero que haya podido hacerles llegar lo importante que ha sido esta mujer en la vida de las carreras de caballos. Rompió moldes y los esquemas establecidos. Fue una revolucionaria, pero con la Constitución en la mano. Conchita no calla nada. A estas alturas del partido no estamos para guardarnos nada dentro. Para los que tenemos una edad ha sido un placer reencontrarnos con nuestra juventud, con nombres de caballos como Melody Singer o Royal Gait. No podemos permitirnos el lujo de olvidarnos de ella. Ha sido un referente y parte de nuestra historia. De la que ha cambiado la historia de “La mujer en el hipódromo”.



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