Foto: Dabid Argindar

A.Suescun

15 de julio de 2021

Ojos que no ven, turf que no sientes

Antes de nada, que conste que todo lo escrito en este texto es una opinión personal, que puede gustar más o menos. El refrán, citado a mi manera en el título del artículo, popularmente nos dice que “ojos que no ven, corazón que no siente”, lo que quiere decir según el Instituto Cervantes, “la ausencia contribuye a olvidar lo que se ama o a sentir menos las desgracias lejanas”. Pues en este caso quisiera extrapolarlo a mi manera al turf español y es que parece que no queremos ver la realidad que rodea a nuestro turf. Este hecho de no querer ver lo que tenemos delante, acabará en que si no reaccionamos con suficiente tiempo dejaremos de sentir el turf español como algo nuestro y desgraciadamente abocará en nuestra desaparición. Cierto es que en esa hipotética hecatombe algunos aficionados seguirán la competición hípica de otros países, pero a otros directamente les dejarán de interesar los caballos. Suena duro lo sé, pero es lo que hay.

Porque en mi humilde opinión ser aficionado al turf requiere sentir las carreras, mucho o poco da igual, pero sentirlas. Ser aficionado a un deporte no es ir a tomar unas copas y/o disfrutar del sonido ambiente engalanado de una música a todo volumen. Para eso hay otros lugares y otros momentos, en los que uno deja de ser aficionado para disfrutar de la fiesta o de una celebración con la gente. No tenemos que olvidar que el pilar fundamental de las carreras de caballos, precisamente son los caballos. Todo lo demás es complementario, incluso diría que secundario. Las quejas de profesionales en que parece que cuando hay algunas carreras estamos en una discoteca, en vez de en un hipódromo es entendible y totalmente justificable. La afición al turf se construye y se fideliza de otro modo. Hasta puedo asegurar que cualquier persona que quiera aficionarse a nuestro deporte puede hablar con cualquier profesional o aficionado veterano, los cuales la mayoría de veces estarán disponibles y encantados de intentar compartir su pasión de primera mano con los demás. Yo al menos soy partidario de esa postura.

Seamos realistas, el turf español está en una situación límite desde hace tiempo y no creo que sea únicamente una percepción personal. La incertidumbre y la inseguridad siempre están presentes entre nosotros. En una encuesta representativa que realicé en mi cuenta de Twitter hubo un total 126 usuarios que respondieron a la pregunta de, ¿Cómo observas el turf español a nivel competitivo y número de aficionados? De las cuatro respuestas posibles la más votada fue la de “Mal y estancado” con un 46% de los votos, seguido de la opción “En descenso y sin frenos” con un 23,8%. Esto es, las dos respuestas “más pesimistas” de las cuatro posibles obtuvieron más de dos tercios de los votos (69,8%). En consecuencia, parece que la mayoría de los votantes opinan algo similar a mí punto de vista inicial, ya que para mí la situación competitiva en España, por lo general, es mala y el número de aficionados está estancado, llegando a estar muy cerca de entrar en un panorama de cuesta bajo y sin frenos. Aunque insisto, es una opinión como la de cualquiera que ha podido votar en la encuesta que hice o cualquiera que esté leyendo este post.

Todos escuchamos en nuestro entorno varios temas abiertos relacionados con nuestras carreras. Que, si hay demasiadas carreras para tan pocos caballos. Que, si los premios económicos son pequeños. Que, si cada año el Hipódromo de La Zarzuela da pérdidas millonarias. Que, si el Hipódromo de San Sebastián necesita una renovación y una pista nueva. Que, si el Hipódromo de Dos Hermanas abrirá de nuevo o no y si se pagan o no los premios pendientes. Que, si porqué se cerró el Hipódromo de Mijas o porqué se dejó fuera del circuito del JCE al Hipódromo de Antela. Que, si no hay suficientes caballos en nuestra cabaña. Que, si existe un déficit de profesionales para trabajar en el día a día. Que, si nos vienen caballos de fuera y nos ganan los grandes premios. Que, si la cría en España no es rentable y que no hay suficiente nivel. Que, si es mejor comprar caballos en entrenamiento que yearlings. Que, si no hay aficionados. Que, si los descargos favorecen más a unos que a otros. Que, si los comisarios no realizan correctamente su trabajo. Que, si los profesionales no son suficientemente transparentes. Que, si las apuestas Quintuple Plus y Lototurf no sirven ni atraen a nadie. Que, si vivimos atados de las subvenciones del Estado y LAE. Que si… pudiéramos estar así horas y horas.

Total, ¿para qué? Si tenemos claramente identificados “los puntos a debatir o los hándicaps que sufrimos”, ¿por qué optamos la mayoría de las veces por no hacer nada? No se entiende… Lo que habría que hacer es poner sobre la mesa todos los puntos citados y los demás que quedan por citar y preguntarnos, ¿Por qué pasa esto? y ¿Qué solución o respuesta le damos? La verdad, teniendo en cuenta la postura que adoptamos nos vendría como anillo al dedo la célebre frase de, “mientras que haya carreras…”. A su vez, a todo este coctel habría que sumarle otros acontecimientos o hechos como, por ejemplo, que tenemos un regulador que no tiene o no cuenta con el apoyo de algunos aficionados y profesionales. Por razones varias y personales, se mantienen vivas las rencillas del pasado y siguen abiertas tras tantos años, lo cual evita avanzar del todo. Luego también tenemos los eternos debates de que los profesionales no coinciden en la configuración del programa de carreras o que siempre existen rumores de que algunos profesionales dejaran nuestro turf en busca de nuevas oportunidades en el extranjero. Fuga de talentos y eso que somos pocos…

Y toda esta parrafada de incógnitas sin resolver teniendo en cuenta lo que ya se ha comentado con anterioridad y es que somos cuatro gatos… Al final, teniendo un número de personas tan reducido puede parecer que darles solución o llegar a unos posibles acuerdos en todos esos temas debería resultar sencillo. No obstante, la realidad es la contraria. Resulta que criticar es muy fácil, mientras que construir o apoyar, en cambio, parece ser muy difícil. A todo esto, habría que sumarle uno de los temas recurrentes en el run-run hípico y parece que es el único posible salvador del turf patrio y es la dichosa, pero nunca fructífera apuesta externa. Muy bien. Bienvenida sea claro está.

¿Pero en caso de ser una realidad solucionaría todos los problemas existentes en nuestro turf? Está claro que no. Antes de llegar a esa situación idílica, como he dicho, tenemos mucha plancha por hacer. Además, solo con ver que tenemos muchas veces números de participantes ridículos (en cuanto al número se refiere), incluso con dificultades de completar partants, todo ello hace que vender nuestro producto fuera de nuestras fronteras resulte casi imposible. Eso sí, por encima de cualquier apuesta externa o mecenas que salve el turf de manera milagrosa, lo que es necesario es una unión que es inexistente en el sector. Sin unión en el sector no hay rumbo correcto que seguir.

El punto de partida debe comenzar claro está en dicha unión. Buscar o conseguir una unión entre todos los estamentos del turf (desde lo más bajo a lo más alto), no es sinónimo de que de repente todos los partícipes se conviertan en amigos y se lleven genial. En cualquier ámbito ese es un logro difícil de conseguir. Aunque, lo que sí es posible y recomendable es intentar conseguir de una vez una unificación de objetivos por un bien común que son los caballos, ya que si tenemos un turf fuerte y unido beneficiará a todos y no solo a unos pocos, existiendo grandes diferencias.

Por lo tanto, lo que sí habría que intentar es promulgar, lo antes posible, la opción de sentarse todos los sectores del turf juntos. Una vez superado lo peor de la pandemia, que hay que reconocer que se ha superado notablemente, hay que actuar. Reuniendo para ello desde la administración hasta los máximos directivos del turf español y llegando a todos los profesionales, a las sociedades organizadoras, a las distintas asociaciones, a los medios e incluso a la afición. Juntarse para dialogar todas las veces que haga falta y crear así una hoja de ruta a corto y largo plazo para que el turf español tenga una viabilidad real de presente y de futuro, y no vivir de la eterna especulación. De este modo, hacerse esas preguntas de, ¿Por qué pasa nos pasa todo esto? y ¿Qué solución o respuesta le podemos dar a todos los puntos del debate? Asimismo, cabe recordar, que en la sociedad en la que vivimos se premia mucho la transparencia y en estos asuntos toca ser transparentes, dando voz a todos los partícipes de nuestro querido deporte.

Tras hablar de todo y dando la palabra a todos los protagonistas del turf español creo que sería recomendable hablar también con los representantes del turf portugués y turf canario, porque queramos o no hoy por hoy son uno de nuestros nutrientes y socios más importantes en lo relativo a los participantes y profesionales, a pesar de estar en la periferia. Y es que con que participen más actores en la función, más opiniones se podrán recoger para ir en una dirección correcta. Igualmente, creo oportuno que en ese hecho de construir un nuevo proyecto ganador habría que incluir en la fórmula como interlocutor directo y como socios a la Federación Española de Carreras al Trote, porque también tienen intereses compartidos en que las carreras de caballos en todas sus modalidades puedan crecer en España. Todo ello sin olvidar, que la modalidad de trote hoy genera mucho mayor movimiento en volumen de caballos, apuestas, profesionales, afición y demás que los de galope. Por tanto, teniendo en cuenta toda esa experiencia y éxito que han cosechado, podría convertirse en un gran aliado a la hora de trazar el camino correcto de cara a futuro.

Cierto es que algunos aficionados siempre anhelaran la vuelta a los gloriosos años 70-80-90 en los que los hipódromos españoles rebosaban de afición, caballos, medios, publicidad y apuestas. Volver a ese contexto, puede resultar más que una quimera un imposible. Por eso, creo que lo primero que hay que hacer es saber adaptarse a las circunstancias del 2021. Para ello, habría que copiar aquellas cuestiones que funcionaron correctamente en el pasado, así como aquellas cosas relacionadas con las carreras que funcionan bien en otros turfs de nuestro entorno. Queramos o no, en las carreras de caballos todo está inventado, no pretendamos ser pioneros o inventar en un deporte en el que estamos varios cuerpos descolgados. Tampoco pretendamos que de un día a otro pasemos de una cabaña de 500 caballos a 1.000 ejemplares. Ojalá, sí, pero no creamos en los Reyes Magos, ya que es algo totalmente irreal.

Hay una palabra que valoro como fundamental en el turf, y ese término es la paciencia. Puede ser que muchos profesionales y aficionados hayan perdido la paciencia ya hace tiempo, lo cual es una mala noticia, pero igualmente puede resultar entendible. Recuperar la ilusión a veces resulta complicado, pero los aficionados al turf español estamos más que curtidos en mil batallas. Algunos más que otros, está claro. Yo desde mis ojos apreció que en mi afición de algo más de 20 años al turf, en España las cosas no están yendo bien, no arrancamos definitivamente y lo primero es reconocerlo. Podemos vivir en una realidad paralela, pero para lo único que sirve eso es para acabar perdiendo la paciencia para siempre. Espero, que yo todavía no la pierda… Nadie sobra en esta ecuación.

Yo no sé vosotros, pero me considero un aficionado a las carreras de caballos, en mayor o en menor medida, eso es cuestión de ponerse etiquetas que a mí no me corresponden. Quiero disfrutar de las mejores carreras posibles y si es cerca de mi casa mejor que mejor. Quién me conozca en persona sabe realmente cómo vivo este deporte, ya que es una afición que sea convertido en mi mayor pasión. Además, casi siempre intento aportar lo mejor posible a nuestras carreras, casi que por amor al arte. En conclusión, creo que este artículo de opinión también puede servir para hacer una reflexión, la cual espero que sea compartida por más personas.

Espero y deseo que todo esto sea algo pasajero, aunque ya llevamos un largo tiempo así atascados. Lo que es innegable es que si seguimos en esta situación no vamos a ningún lado claro ni concreto. Se ha demostrado que dar palos de ciego no sirve como estrategia. Muchas veces soy optimista. Sin embargo, hoy me toca ser pesimista, lo que prefiero a no ser realista. Abramos los ojos y vayamos a sentir nuestro turf, lo antes posible. Dicen que gastar energía en causas perdidas no es recomendable. Espero que el turf español no se convierta en una causa de esas... Preparo por si acaso el paraguas para la lluvia de críticas que me pueda caer, pero reconozco que me he quedado satisfecho explayándome.



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