Rafa Lorente

J.F.Díaz

16 de abril de 2021

Raúl Ramos: "Ahora suena el teléfono, pero antes era yo el que llamaba a los entrenadores"

Raúl Ramos lleva muchos años montando, pero parece que desde finales de 2020 y en estos primeros meses de 2021 ha encontrado el reconocimiento que quizás se le había negado hasta el momento. Y todo apareció cuando menos se esperaba.  “Todo empezó por sorpresa, con el Gran Premio del Aniversario de La Zarzuela con MY FLINDERS. A partir de ese momento noté que la gente me empezó a mirar de otra manera. La verdad es que Guillermo me ayudó mucho. Me sirvió para tener confianza en mí y, de esta manera, seguir montando tranquilo. Es cierto que ahora también monto caballos con más opción y eso ayuda”.

Pregunta. ¿Ha cambiado en algo el Raúl Ramos de ahora con respecto al de antes?

Respuesta. Soy el mismo de siempre. Puede que esté un poco más centrado, que estudie más las carreras, pero como persona soy el mismo.

P. Lo de MY FLINDERS está bien, pero si a las oportunidades no hay respuesta, la moda se termina pasando…

R. No lo esperaba y de repente me vi ganando. Increíble. Todo ha cambiado a raíz de esa monta. En todo 2020 gané cinco carreras y en poco más de tres meses ya he ganado siete. Mira si ha cambiado todo.

P. Se llegó a despedir de las carreras y trabajando en la preparación de Álvaro Soto.

R. En la preparación de Álvaro Soto estaba como un mozo más. Me encargué de ORIENTAL durante año y medio y la verdad es que bien. La gente cercana me apoyaba, me veía bien de peso y me pregunté que igual era el momento de volver a montar. Me saqué la licencia, pero la verdad es que había pensado en dejarlo. Es más,  mis compañeros me hicieron una despedida en el paddock. Fue muy emotiva y algunos me decían, ‘pero si vas a volver, si siempre te pasa’. Al no tener oportunidades, montar una o dos carreras al mes, con caballos sin opciones o si los metes en la llegada nunca los vuelves a montar, quitarte tres o cuatro kilos era muy duro. Para estar debes tener gente que confíe  y, por lo menos, montar todos los domingos para mantenerte en el peso. 

P. Es muy duro eso de montar una vez al mes, ¿no?

R. Mucho. Me preguntaba si merecía la pena. No por el montar y sí por eso de sufrir, quitarte peso, sufrir en la sauna. Decidí dejarlo, pero llegó el verano y me encontraba bien. Estaba montando donde Álvaro. Un día me pesé y creí que era un buen momento para intentarlo.

P. Sale de la cuadra de Álvaro Soto y llega a la de Guillermo Arizkorreta, ¿cómo lo tomó, como un aliciente más?

R. Estando con Álvaro ya llevaba montando un mes. Me dio un par de montas en hándicaps. Alberto Carrasco me ayudó mucho en esos momentos de volver a montar con IGOLLO DE CAMARGO, MIN THE GAP en Sanlúcar… todo eso me hizo pensar si todavía podía montar de nuevo. Álvaro tuvo que reducir por la pandemia y por eso entré en la cuadra con Guillermo. Si Álvaro no habla conmigo y no me dice nada, no sé que habría podido pasar. Guillermo tenía sus jockeys y sabía que iba a ser muy difícil. Un día me dijo te voy a poner en FURIOSO… y así empezó todo..

P. Y con esa confianza han llegado más triunfos, ¿se ve ahora capaz de hacer más cosas que antes?

R. Sí, sí claro. Ahora montó con la suficiente confianza para poder decidir algo durante la carrera. No siempre es todo lo que dice el entrenador. A veces hay que tomar decisiones.

P. Por ejemplo con VETONA, que un domingo ganó rematando y al siguiente, en punta.

R. Por eso mismo. Estoy con confianza, conozco a la yegua, estudié todo, hablé con Alberto, me dio carta libre Me dijo si puedes ir tercero o cuarto, mejor, pero la yegua sale como sale y … Ganas en confianza y tomas decisiones, te cambias el látigo, no te lo cambias. Cuando montas todos los días, todas esas cosas salen de una manera más sencilla. 

P. ¿Le parece extraño que ahora los entrenadores busquen a Raúl Ramos?

R. Es raro, es raro. Antes era yo el que estaba encima. La respuesta era, ‘ya te diré, ya veremos los pesos, vamos si este puede y si no, te lo doy’. Ahora salen las matrículas y me llaman. Cuento con Guillermo. Cuando uno me llama, se lo digo y le pregunto si tiene algo para mí en este o aquella carrera. Al final todo es un trabajo. Ahora Román Martín Arranz tiene una cuadra de siete efectivos de Valmodomus y quieren contar conmigo. Es un plus que te ayuda a estar bien, a cuidarte más. Todo es una rueda. 

P. ¿Se puede decir que está en su mejor momento?

R. En España, si. En Nueva Caledonia también se me dio muy bien. Gané la estadística porque una cuadra confió en mi durante cuatro años. Es mi mejor momento sin ninguna duda.

P. Pero con los pies en el suelo, ¿no?

R. Claro. Sé que esto en cualquier momento puede acabar. Hay que aprovecharlo cuando llega y seguir haciéndolo bien si puede porque puede llegar un día que pueden decir que este jockey ya no me interesa. Igual que estás arriba, rápido bajas.

P. En la cuadra de Guillermo Arizkorreta hay buen ambiente y eso ayuda.

R. Hay buenos compañeros. Entre los jockeys hablamos sobre si te ofrecen a este o aquel caballo. Si lo ha montado uno, lo dice. Tienen contratos todos y yo estoy a la que cae, pero aprovechar las que caen es mejor que no tener nada. Estoy muy a gusto. Todos hablamos y damos la opinión. Con los mozos también hay buen rollo. 

P. La estadística de jockeys está más igualada que en los últimos años y por ahí aparece el nombre de Raúl Ramos.

R. Nunca he estado en esta situación. En España siempre he ganado dos o tres carreras al año (en 2005 y 2011 ganó diez carreras de sus arriba o abajo 140 triunfos). Llevo siete en tres meses. Está Sousa, Janacek, Borja, Martínez, Jaime que son los que luchan las estadísticas. Ahora también está Mario Fernández. Yo voy carrera a carrera, caballo a caballo. Al que me ofrecen lo intento montarlo bien, estudiarlo todo al detalle, hacer caso al entrenador y si sale lo que me dice, perfecto y en caso contrario decidir. 

P. ¿Qué pasó por su cabeza cuando decidió irse a Nueva Caledonia?

R. Fue cuando hubo el cambio entre Sociedad de Fomento y Jockey Club. El hipódromo se cerró ocho meses. Al tiempo de estar todo suspendido y hablando con un amigo por internet me dijo, aquí te puedo encontrar algo. Me dije, ahora o nunca. Aquí estaba todo cerrado. Estaba muy lejos, pero una oportunidad así y en ese momento…

P. Y llega a Nueva Caledonia tras día y pico de viaje y ¿qué se encuentra?

R. Cierto nivel. Hay caballos de Australia y de Nueva Zelanda que van a correr allí y ya se quedan. Son caballos que han corrido grupos. Hay nivel, hay dinero y cuatro hipódromos en 600 kilómetros. 

P. ¿Vivió bien allí?

R. Fenomenal. Fue una experiencia inolvidable. El que me ayudó fue el propietario de la cuadra Elmo. Sin él, no hubiera sido posible. No sabía hablar francés y él era el que me movía todo. Era mi mánager como aquel que dice. A partir del segundo año ya conocía los hipódromos, los caballos, la gente. Acabaron respetándome bastante y les dio pena que me fuera.

P. Y me da la sensación que a Raúl Ramos también le dio algo de tristeza.

R. Claro, claro.

P. ¿Echa de menos San Sebastián, Lasarte?

R. Echo de menos la familia, Lasarte en sí, no. Los veo una vez cada tres o cuatro meses cuando voy a montar, algún fin de semana que te escapas…

P. Pero el turf español gira alrededor de Madrid, ¿no?

R. El centro está aquí. Si están en Sanse nadie te va a llamar para pagarte un viaje hasta Madrid. Para eso se traen a un francés. Tienes que estar aquí. Llegan y te dicen, trabaja este caballo a este otro.

P. ¿Pensaba que no iba a tener este subidón que está viviendo no iba a llegar?

R. Nunca lo piensas. Han sido muchos años los que habían pasado desde el inicio. Como aprendiz, luego con Cortiñal, con Cielo de Madrid tuve cuatro años de contrato y buenos momentos. Viendo lo que hay, quién va a pensar que te puedes hacer un hueco. Las cuadras grandes están muy cogidas, sin mánager, que ahora se lleva mucho. En cuanto salen las matrículas ya están llamando a tres o cuatros diferentes. Llamas y te dicen que tienen que hablar con este o aquel. Es complicado.

P. ¿Qué ha pasado por la cabeza de Raúl Ramos? Me vale un sueño o algo en lo que haya pensado bien despierto.

R. Ganar una Copa de Oro o un Gobierno Vasco en mi casa, en mi pueblo.  Montar en un Gran Premio de Madrid. Son carreras en las que nunca he tenido opción de montar. En muy pocos grandes premios he montado en España. Llegó Guillermo y ha confiado en mí. No me ha dado hándicaps, pero si grandes premios, de segunda, de cuarta, me daba igual. Como he disfrutado con esas montas.

P ¿Qué lección ha sacado de todo lo que le está pasando?

R. La vida me está devolviendo lo que he trabajado y sufrido durante muchos años. Son 22 años ya como jockey. Nunca es tarde. Si sigo así, si que me quedan muchas cosas por hacer. Vivo semana a semana. Cualquier mínimo detalle se olvidan de uno.

P. Pero me da la sensación que por Raúl Ramos no va a quedar.

R.  Estoy al ciento por ciento. Mentalmente bien, Físicamente estoy mejor que nunca. De peso, fenomenal.

P. ¿Se sigue fijando en las montas de los otros jockeys?

R. Por supuesto. Estudio los caballos, los jockeys como llevan a este o a aquel caballo. Antes no teníamos esa posibilidad. Es un plus que tenemos ahora. Todo está en internet. Ahora podemos saber si un caballo se abre, si un jockey lo ha llevado más trincado de la cara, si le deja las riendas más colgando. Todos somos diferentes, pero si lo mezclas todo, al final vas con más confianza a la carrera. Y hablas con el entrenador, claro.

P. ¿Tienen dedicatoria estos triunfos?

R. A mi familia siempre. En los dos años en los que tuve problemas en el hombro, los que estaban era la familia. 



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