Rafa Lorente

J.F.Díaz

12 de febrero de 2021

Tiago Martins: "Me he llevado alegrías, palos muy fuertes, pero no me arrepiento de ser entrenador"

Hay que ser muy valiente para con quince años dejar todo atrás y emprender la aventura de cruzar la frontera para ir a San Sebastián y buscarse la vida a través de lo que más te gusta, que no es otra cosa que las carreras de caballos. Lo hicieron el añorado Marino Gomes y Tiago Martins. Ya han pasado 17 años y muchas aventuras que contar y momentos para recordar. "Quizás me hice demasiado joven entrenador. No lo sé, pero a veces pienso eso", señala Tiago Martins, preparador del proyecto Reverdite entre otras cuadras.

Pregunta. De repente dos jóvenes portugueses que aparecen por Donosti...

Respuesta. Llegué con Marino. Locuras de quince y dieciséis años. Tenía que probar. Yo tenía quince. Había que arriesgar. Fue una experiencia dura, pero de esas que te hacen fuerte para el futuro. Vivimos momentos muy al límite.

P. Llegaron al hipódromo y dijeron: "aquí estamos".

R. Nos gustaban los caballos. Queríamos conocer este mundo. En Portugal nos llegaba una revista que se llamaba 'Recta Final'. Para nosotros era una locura cada vez que la veíamos. Estar aquí ahora, como entrenador, era más que un sueño en ese momento. Solo con ver de cerca a esos jockeys que salían en la revista era la leche, algo fuera de lo normal. Ahora soy entrenador, pues imagina, más que un sueño cumplido.

P. Y ese sueño ha sido duro, ¿no?

R. Marino se fue con Ángel Sánchez, yo me fui con Christian. Montaba un lote. También con José Manuel Borrego. Estuvimos cinco meses o así. No recuerdo con exactitud. Éramos muy jóvenes y volvimos a Portugal. En el 2005, con la reapaertura volvimos a Madrid y hasta ahora.

P. ¿Con qué aspiraciones? ¿Qué planteamiento?

R. Poder vivir. Estar con los caballos. Vinimos como mozos. Era feliz. Imagina trabajar como mozo, al lado de los caballos. Un sueldo... era feliz. Pasó el tiempo y entre bromas, con Marino y dos amigos, Manuel y Sebastián, compramos un caballo. Lo montaba todos los días, lo entrenaba... Ganamos una carrera, dos terceros. Con 22 años me di cuenta que podía ser entrenador.

P. ¿Y jockey? Marino perdió un montón de peso y lo logró...

R. No, no siempre he pesado de 60 kilos para arriba (ríe).

P. ¿Fue difícil abrirse paso entre los entrenadores? 

R. Empecé demasiado joven. En 2011 ya estaba entrenando. Tengo 33 años, así que ya llevo diez años. Me considero muy joven, pero con experiencia. Me he llevado alegrías, pero también golpes muy fuertes. Si me lo dices hoy, no hubiera empezado tan pronto porque te quita mucha vida. He sufrido ansiedad y cosas para las que no tenía mentalidad suficiente. Sí que sabía entrenar a un caballo, pero la mentalidad todavía no estaba tan preparada para aguantar ciertas cosas. 

P. Dio el paso adelante y no creo que haya ido mal, ¿no?

R. Claro que no. La experiencia ya la tengo y eso siendo entrenador es muy importante. También sé que mi vida no ha sido igual. Igual me hubiera gustado ir a Inglaterra a trabajar como mozo con un buen entrenador. No sé si hubiera sabido más o no. Eso de salir fuera... el que tiene talento, lo tiene, pero me hubiera gustado salir y tener más experiencias. Uso mucho Internet, leo, sé cómo se entrena en Inglaterra, en Estados Unidos... estoy al día.

P. Y en España, ¿quién ha sido la fuente de inspiración?

R. No puedes aprender de una persona. He aprendido y he visto cuando hacen bien las cosas, pero también de lo que está mal. Para mí es más importante evitar cometer esos errores. Si no te equivocas, lo que está bien te sale solo. Tienes que aprender a no hacer lo que está mal.

P. ¿Cómo se considera ahora mismo Tiago Martins?

R. Un buen entrenador. Tengo un curriculum con 33, que no creo que lo tengan muchos entrenadores. Hablamos de un Listed en Longchamp con 26 años, colocaciones en grupos, en Listed... no lo tiene cualquiera.

P. De todo lo hecho, ¿qué considera que ha hecho bien y mal?

R. He hecho muchas cosas bien y también algunas mal y se han aprovechado. Voy a comentar un tema muy delicado. Hace siete años, me mandaron comprar un par de caballos en Tattersalls para la cuadra Silver. Me podía gastar 35.000 euros. Compré los dos caballos hace ocho años, cuando paró la competición en Madrid. El propietario nunca los pagó. Mahony, representante de Tattersalls, sabía quién era el propietario, a nombre de quién estaban los caballos. Las facturas estaban hechas, pero nunca pagó. Mahony y Tattersalls vinieron a por mí porque yo fui el que firmé. Hice lo que se hace siempre. Firmé un papel, no la factura porque era el que levantaba la mano. Se fue a juicio y he perdido. Imagina. Gastos, intereses... la deuda es de 50.000 euros. A los caballos los estuve entrenando, pero nunca fueron de mi propiedad. Jamás he pedido un crédito para una casa o un coche. Mira ahora. No sé lo que podré hacer. Son 50.000 euros de deuda.

P. ¿Ha pedido ayuda?

R. Hablé con el Jockey Club, pero me dijeron que no tienen jurisdicción de un país a otro. El propietario salió impune y el jodido soy yo por haber confiado en él. 

P. Ser entrenador es muy complicado. Todos los profesionales dicen que lo más difícil del hipódromo.

R. Todo mi vida he intentado no meterme en deudas, no pedir créditos... y mira. Me confié y ha salido un propietario así. 

P. El propietario, ¿qué le ha dicho?

R. Nada de nada. Es más, con uno de esos caballos ganó en Francia. Ganó dinero y compró más caballos, pero no pagó el dinero de esos caballos. El entrenador de esa cuadra no tiene culpa de nada. Hemos recurrido, pero una vez perdido el juicio pinta mal. No puedo pagar ese dinero. Haré una empresa. Siempre he sido autónomo.

P: La solución, claro está, por los caballos, por su oficio, por seguir trabajando...

R. Sí, sí. Tengo siete caballos, los siete pagan bien. Tengo la pensión para mantenerlos bien, pagar al mozo y para que me quede algo a mí  y con eso tiro. Saldré adelante, como siempre.

P. Siete caballos, siete ilusiones de hacer algo grande.

R. Con la que está cayendo está bastante bien. Tengo tres dos años que pintan muy bien, se mueven bien en la pista. Debutarán pronto. Con los cuatro viejos, me voy a defender. Tengo un tres años de Cristian Benavente (FEARLESS ROCK) que puede estar bien. Sobre todo tengo ilusión. Está el proyecto de la cuadra Reverdite, que en octubre llegará el hijo de SWIFT MOVER y alguno más. Tengo confianza de sacar algo bueno. 

P. ¿Su objetivo como entrenador?

R. No solo sacar algo bueno para correr aquí, también miro hacia otros países. Es complicado y ya lo he hecho y estoy convencido de volverlo a hacer.

P: Tiene propietarios (ahora) muy fieles, ¿no?

R. Sí, sí. Javier y David han cambiado la estrategia y hay un gran futuro. El cambio significó tener menos caballos, pero más ilusión. Ahora se han centrado en la cría con foal y yearlings. Nos quitamos los viejos y llegarán poco a poco. Todos los años llegarán caballos nuevos. Hay un gran equipo por detrás con Paco Bernal, que es un crack. Este año toca aguantar y esperar, pero con mucha esperanza. Los viejos como TONDERO, YIYE se van a defender.

P. ¿Cómo ve el momento del hipódromo?

R. Es una época difícil, complicada, pero hay que apretar y tirar. Yo sigo trabajando como siempre.

P. ¿Se arrepiente de haber dado el paso de ser entrenador?

R. No, para nada. No me veo haciendo otra cosa que no sea estar con caballos. Podría, pero no. Optimista. El año pasado lo veía peor. Cuando hay sangre nueva en la cuadra, todo se ve mucho mejor.

P. Se echa de menos a Marino, ¿verdad?

R. Claro. Se le echa mucho de menos. Los últimos días fueron muy duros. 

P. El domingo RONEO en pista...

R. Curioso. Era mi amigo, pero en esta ocasión somos rivales. Quiero ganar como es lógico y segundo RONEO. La gente a través de las redes sociales se manifestaron. Eso significa que era un gran tío, buena gente. Cuando te recuerdan así es por algo. Era un tío grande.



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